Pero como debate será la manera de conseguir tal felicidad. En esta historia os comento......
Érase una vez un chaval de 15 años, enérgico, estudioso, listo, con ganas de vivir y sobretodo con ganas de ser feliz.
El problema de este chico (o la virtud) era que para ser feliz le daba igual la felicidad de sus compañeros o amigos, siempre que quería conseguir algo recitaba esta frase alto y claro:
"Hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero, donde quiero y por que quiero"
Fin. Bonita historia ¿no?
Querer o no querer esa es la cuestión. xD
Es cierto que el ser humano tiene que obedecer a los estimulos para ser libre y tener alegría en su vida, pero no creeis que hay que usar la cabeza de vez en cuando.
Un entrenador de futbol le dijo a su equipo en el partido mas importante de la temporada esto:
"Chavales juguemos con la cabeza, pero tambien con el corazón, las dos cosas son igual de importantes"
¿Tiene razón o no? En la vida:
-Si juegas con la cabeza pero sin corazón, no te sentirás vivo.
-Si juegas sin cabeza pero con corazón, no vivirás mucho.
-Y si no juegas con ninguno de los dos, no vives.
Con esto concluyo:
la más completa sobre felicidad, indican que el 78% de los
españoles se considera muy feliz o bastante feliz y sólo el
6% se declara desgraciado. Que opinais, ¿felicidad toda para mi, o media para mi y media para ti? ¿Podríamos ser mas felices si todos fueramos felices y ese 6 % se redugera a un 1´5% reservado a nazis y radicales?
Al fin y al cabo el ser humano necesita ser feliz.
Dedicado a un buen amigo......... aunque no lo aguanto!
muy bueno jeje
ResponderEliminaragustín tomás
Yo creo que lo suyo si que sería compartir esa felicidad.. ya que a veces, nuestra felicidad depende también de la de los demás!
ResponderEliminarAl fin y al cabo, lo único que sobra si se comparte, es la felicidad!
Hola, ¿a alguien le preocupa la "felicidad"?. Buen tema para comenzar un blog nada trivial.
ResponderEliminarPodemos partir meditando primeramente: "¿puedo ser feliz yo solo?", y la respuesta es claramente que no, salvo que la desgracia de las personas queridas no nos afecten en absoluto, algo que solamente se da en los psicóticos. Entonces, el siguiente planteamiento que nos haremos será: "la felicidad de los demás me hará más feliz".
Partiendo de esta última premisa, dependerá, pues, de cada uno de nosotros el grado de felicidad conseguido: quien solamente quiera a una persona le bastará con que solo esa sea feliz; por otro lado, quien ambiciona la felicidad de mucha gente, difícilmente llegará a ser plenamente feliz; por último, quienes deseamos la paz en el mundo, la erradicación del hambre, de la miseria y de todos los males que nos afectan, nunca llegaremos a ser totalmente felices; quizás lo seamos en momentos puntuales, pero nunca lo seremos a lo largo de toda la vida, en todo momento y situación. No podemos decir que somos igual de felices cuando tu hijo te agarra con fuerza un dedo por primera vez, que cuando lo estás enterrando.
La "felicidad" no es, pues, un estado de vida, sino tan solo episodios de ánimo que disfrutamos a lo largo de ella. La cuestión sería, por tanto, "aprender a disfrutar de los momentos que nos da la vida", con ello explotaremos todos aquellos que de forma más o menos efímera nos harán ser felices, y por otra, "aprender a que no nos afecten demasiado aquellos otros momentos nefastos que, irremediablemente, también nos dará la vida.
Moraleja: aprecia todo aquello que nos rodea como si hoy fuera tu último día de vida, si te has enemistado con un amigo, haz pronto las paces; si te has disgustado con tu padre, no te acuestes sin darle un beso, quizás ya no lo puedas hacer al día siguiente, cuando sea el atardecer no agaches la cabeza para mirar el asfalto, alza la vista al cielo y contempla, admira y disfruta la obra de Dios.
Que razon tiene el ultimo comentario.
ResponderEliminar